Por Carlos Cruz Capote
En medio de su infinita alegría por el triunfo en la final de la Liga de Campeones de Europa, mi amigo Juanchy, apasionado con el fútbol y el equipo de Barcelona, comenzó a enumerar los méritos del plantel blaugrana y su plantilla de lujo, en la que todo funciona a la perfección como la maquinaria de un reloj suizo. Su enardecida disertación fue interrumpida por alguien que introdujo como tema los méritos del madridista Cristiano Ronaldo, aspirante de fuerza al preciado Balón de Oro.
Sin inmutarse y con total seguridad, el improvisado orador, le espetó: “Cristiano es un gran jugador, se ubica entre los mejores de Europa, pero existe un Messi… que es Dios”.
Quedamos de una pieza, tanto por su agilidad mental como por la fina ironía de su afirmación. Quizás para un poeta resulte una imagen cargada de lirismo, que describe con belleza y originalidad al mejor jugador del mundo. Muchas han sido las figuras de gran habilidad y talento, mediáticas o no, que lograron el favor de las multitudes: Ronaldo, Raúl, Zidane, Ronaldhino, Owen o el cañonero portugués (Cristiano Ronaldo). Pero sin dudas, después del “pelusa” Maradona, sólo Messi, “la pulga biónica”, ha conquistado incondicionalmente a los amantes del más bello y universal de los deportes. Ver artículo completo »









